×Índice

Historia 04

No es la feria de Huelva

· 4 min de lectura

Fotografía de la historia «No es la feria de Huelva»

Primero hay que dejar una cosa clara: no es la feria de Huelva.

Son las Fiestas Colombinas.

Puede parecer una puntualización sin importancia, pero para los onubenses no lo es. Las Colombinas tienen una identidad propia. No pretenden ser la Feria de Sevilla ni la Feria de Jerez, y tampoco creo que deban parecerse a ellas.

Aquí no hay demasiado protocolo.

No hace falta pensar tanto qué ponerse, cómo comportarse o dónde hay que estar. Son unas fiestas mucho más sencillas, más abiertas y muy familiares. Cada uno va como quiere, se reúne con los suyos y acaba la noche donde puede. A veces incluso donde no tenía pensado.

También tienen fiestas y conciertos gratuitos de artistas de bastante nivel. Durante unos días, Huelva se llena de música, de gente y de planes que van apareciendo casi sin buscarlos.

Las Colombinas son más simples que otras ferias, eso es verdad.

Incluso podríamos decir que tienen un punto cani.

Pero son nuestras.

Y estoy bastante seguro de que cualquier onubense que esté leyendo esto entiende perfectamente lo que quiero decir.

Porque las Colombinas no son bonitas únicamente por lo que ocurre dentro del recinto. Lo especial empieza mucho antes.

Empieza cuando se acerca agosto y vuelves a hablar con personas a las que llevas meses sin ver. Gente que se fue fuera a estudiar, a trabajar o a construir su vida en otro lugar y que aprovecha esos días para volver.

Durante una semana parece que todo el mundo coincide otra vez en Huelva.

Te reencuentras con amigos, con conocidos y con personas a las que quizá solo ves de Colombinas en Colombinas. Algunas conversaciones continúan como si no hubiera pasado el tiempo. Otras sirven para descubrir cuánto hemos cambiado desde la última vez.

Y después están las anécdotas.

En todas las Colombinas pasa algo.

En todas.

Siempre aparece una historia que termina acompañándote durante años. Un encuentro inesperado, un plan que se complica, una noche que debía ser tranquila y deja de serlo bastante pronto. Algo que al día siguiente se cuenta entre risas y que, probablemente, volverá a salir en la conversación durante las siguientes Colombinas.

Puede que esa sea una de las cosas que más me gustan: nunca sabes exactamente qué recuerdo va a salir de allí.

Las fiestas son prácticamente las mismas, pero nosotros no.

Los años pasan y vivimos las Colombinas de forma diferente.

Hay una edad en la que quieres estar todos los días y volver a casa cuando ya ha amanecido. Después quizá empiezas a elegir mejor qué noches sales, con quién vas o cuánto tiempo te quedas.

Algunas personas que antes estaban siempre dejan de venir. Aparecen otras. Cambian los grupos, los planes y las ganas.

También cambiamos nosotros.

Lo que hace unos años parecía imprescindible ahora puede darnos pereza. Y aquello a lo que antes no prestábamos atención empieza a tener más valor: reencontrarte con alguien, compartir un rato con tu familia o volver a un lugar que forma parte de muchos recuerdos.

Por eso cada año se siente distinto.

Hay años en los que esperamos las Colombinas con muchísimas ganas. Otros nos pillan más cansados, más ocupados o en un momento diferente de la vida.

Pero siempre queda algo de ilusión.

Aunque digamos que este año vamos a salir poco. Aunque aseguremos que ya no estamos para tantos días. Aunque nos quejemos del calor, de la gente, de los precios o de lo complicado que será volver a casa.

Al final llega la semana y algo se mueve.

Quizá porque sabemos que volveremos a encontrarnos con personas que echábamos de menos. Quizá porque queremos crear una nueva anécdota o recordar alguna antigua. O quizá porque hay tradiciones que, aunque no sean perfectas, terminan convirtiéndose en una forma de medir el paso del tiempo.

Las Colombinas no necesitan ser elegantes ni parecerse a ninguna otra feria.

No necesitan demasiado protocolo, ni grandes adornos, ni que intentemos convencer a nadie de que son algo que no son.

Son sencillas, familiares, un poco caóticas y, sí, algunas veces bastante canis.

Pero también son reencuentros, música, recuerdos y noches de las que siempre termina quedando alguna historia.

Pasan los años y las vivimos de otra manera.

Con más ganas o con menos. Durante toda la semana o solamente una noche. Con los amigos de siempre o con personas nuevas.

Pero llega agosto y volvemos a sentirlo.

Aunque sea un poquito, siempre hace ilusión que empiecen las Colombinas.


P. D. Las Colombinas terminan así: con su espectáculo de fuegos artificiales.

Ver el reel en Instagram →

Imagen de portada: Huelva24.

Hasta aquí, esta historia.

Dejar una nota al margen
Usa las flechas izquierda y derecha para pasar página.
Notas al margen · comentarios y reacciones

¿Qué te ha parecido esta publicación?

¿Te ha hecho pensar?

Compártelo con alguien a quien también pueda interesarle.

Conversación

Comentarios

Cargando comentarios…